Terraforma
Era joven y me encontraba frente a una metrópolis devastada, una
civilización que había llegado a un nivel tecnológico inimaginable y había
quedado reducida a escombros y cenizas. El fin de un ciclo. No había casi
rastros de vida, como animales, plantas.
Entre una sensación desoladora y a la vez admiración por los restos de una monumental civilización. ¿Quiénes fueron, que sucedió? Pero no me dejaron saber.
Todo el lugar emanaba un eco de dolor, violencia y sufrimiento. Tampoco había crecido vegetación, por lo menos sería algo.
Entre una sensación desoladora y a la vez admiración por los restos de una monumental civilización. ¿Quiénes fueron, que sucedió? Pero no me dejaron saber.
Todo el lugar emanaba un eco de dolor, violencia y sufrimiento. Tampoco había crecido vegetación, por lo menos sería algo.
Hice un reconocimiento del lugar con un traje hermético. Partes del
suelo eran de asfalto, partes eran de metal, cubierto de tierra. Entre los
edificios había cúmulos altos de escombros y artefactos viejos, irreconocibles
y quemados. A varios metros había dos figuras humanoides de color gris claro.
Parecían buscar o comer algo que estaba en los cúmulos de escombros. Notaron mi
presencia pero continuaron lo que estaban haciendo.
Me alarmé un poco, pero me dijeron que no había peligro. Que no me
harían daño alguno.
Algo o alguien me habían encomendado crear un nuevo asentamiento, para
repoblarlo nuevamente, ser el arquitecto de ese nuevo mundo.
Me dieron el poder tecnológico absoluto para crear un mundo, igual o
más imponente que el anterior. Durante el proceso mi hija me ayudó a
realizarlo. Siempre tuvimos una inmensa admiración el uno por el otro. El
proyecto de una vida materializado ante mis ojos. Enormes construcciones
impresionantes, medios de transporte anti gravitatorios, enormes ríos
artificiales, fuentes y todo tipo de vegetación en armonía con todas las
construcciones, energía libre. Nada de lo que se fabricó producía contaminación.
Todo construido con la
Quise ver el proceso de repoblación, pero no se nos fue permitido o no
viviríamos tanto para verlo. Los contratantes borraron parte de nuestra memoria
y todo recuerdo sobre ellos. Solo dejaron algunos recuerdos significativos de
lo que hicimos y experimentamos en la creación del sitio. Lo único que recuerdo
es que el contacto con ellos, había sido con mucha distancia, durante todos
esos años, casi todo lo que hicimos era automatizado.
El proyecto tomó muchos años, casi una vida.
Partimos del sitio con nostalgia, pero satisfechos de
haber dejado un legado tan impresionante a las futuras generaciones. El lugar
era tan especial que hubiéramos pasado el resto de nuestros días allí.
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